Besos

– No me besés, no me digás que me querés, me duele el almita.

– Y a vos, ¿quién te dijo que yo solo te quiero con mis besos? Yo te quiero con mis manos, con mis ojos, con mi piel, con mis dedos, con los pies, la nariz y los oídos. Te quiero con todo.

Y entonces, yo seguí pensando, que no quería más besos ni palabras bonitas.

Y me pregunté: ¿Con tu ausencia, también me querés? ¿Con los huequitos que me han quedado dentro, también? ¿Me querés con las lágrimas? ¿Con los dolores? ¿Con las horas extrañandote, los días y meses?

No me quieras, solita me veo más bonita.

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Canto

Quería mandarle canciones. Quería que un sonido le hiciera recordarme, y así, irme metiendo despacito despacito, y tendría una esperanza microscópica de que todo fuera como antes.

Pasé desde Etta James y su “I would rather go blind, than to see you walk away from me”, hasta Amy Winehouse con su “For you I was a flame, love is a losing game” y hasta traté de disimular mi culpabilidad con esa patadita de ahogado que es ” I told you I was trouble, You know that Im not good”.

Nada era suficiente. Mis sentimientos, mis pensamientos, mis reflexiones, mis temores, mis inseguridades eran TAN absolutamente complejas, que no había nada que pudiera abarcarlas.

“Everytime I close my eyes, it’s like a dark paradise”

Quería algo oscuro, algo que le hiciera sentir el profundo dolor que me genera herirlo, y al mismo tiempo, la naturaleza cambiante  que está en mi e inevitablemente me obliga a hacerlo.

Quería que el comprendiera, que los actos que nos distanciaban, para mí, no modificaban lo que significaba él en mi vida, y que a pesar de tratar de cambiar mis lógicas, habían cosas que no había podido transformar. Volvía siempre a mis mismos fantasmas, a los mismo demonios que trataba de exorcizar una y otra vez. Esos demonios, me seguían consumiendo por dentro, por fuera, arriba y abajo, en todos los espacios en los que mi mente encontraba un espacio de divagación.

Su presencia, sin embargo, era un calmante para mi constante insatisfacción. El, su esencia, su espíritu, su cuerpo… Constituían el remedio perfecto, que sin embargo, no era absoluto.

“Sufro la inmensa pena de tu extravío, siento el dolor profundo de tu partida. Y lloro sin que tu sepas que el llanto mío, tiene lagrimas negras, como la vida mía”

Quiero que te quedes. Quiero irme. Quiero que te vayas, y me lleves contigo. Quiero que nos vayamos.

Y mientras tanto… Te quiero.

Eso quiero. Te quiero a vos. Quiero querer a  tu alma, libremente, con mi alma abierta para abrazarte mientras tu quieras.

También quisiera que comprendieras que para mí, amar no es poseer. Amar es apreciar al otro en la inmensidad de su ser, contemplarlo y darse cuenta de podrías respirar su aire mientras te quede vida para hacerlo.

“Pobre corazón que no sabe que decir, si te vas por lo que soy o por lo que nunca fui
Hay caminos que hay que andar descalzo, ya no te preocupes más por mi
Siempre me entra arena en los zapatos, esta vez me quedo aquí.
Si te cabe el cielo en un abrazo siempre habrá una estrella para ti
Si catorce vidas son dos gatos aún queda mucho por vivir”

He amado. Amo. Amaré.