Quincena.

De tanto perder aprendí a ganar,de tanto llorar se me dibujo esta sonrisa. Conozco tanto el piso que solo miro el cielo. Toqué tantas veces fondo que, cada vez que bajo, ya se que mañana subiré. Me asombra tanto como es el ser humano,que aprendí a ser yo misma. Tuve que sentir la soledad para aprender a acompañarme… intenté ayudar tantas veces a los demás, que aprendí a esperar que me pidan ayuda.

Aprendí que nada en esta vida es seguro, solo la muerte y por eso disfruto el momento y lo que tengo. Aprendí que nadie me pertenece, y que estarán conmigo el tiempo que quieran y deban estar, y quien realmente está interesado en mí me lo hará saber a cada momento y contra lo que sea, que la verdadera amistad si existe pero no es fácil encontrarla, que quien te ama te lo demostrará siempre sin necesidad que se lo pidas, que ser fiel no es una obligación, la lealtad lo es. Aprendí que fidelidad y lealtad no son la misma cosa, y que el corazón puede pertenecer a varios y a nadie al mismo tiempo.

Eso es vivir.

De tanto vivir, me hice fuerte y ya la vida no me golpea tan duro. De tanto golpearme, entendí que solo yo puedo levantarme del suelo. De tanto querer, descubrí que querer es amar en libertad, y de tanto querer ser libre terminé soltando las ataduras que yo misma me puse.

De tanto suspirar, aprendí a contener el aliento cuando no me queda nada más. De tanto perderme a mi misma, me descubrí un día mirando las nubes sin encontrarles forma. Me sorprendía cada vez más al entender que esta realidad, no es tan real, y que el lente con el que se mire puede transformarte hasta los huesos. Intuía las voces que escuchaba en mi cabeza, eran mis vidas pasadas recordándome los errores cometidos, y comprendí que acallarlas era negarme a mí misma. Hago solo lo que quiero, de la mejor forma que puedo y los demás que hagan lo que quieran.

Sin embargo, no lo he aprendido todo. Aún me queda un largo camino por recorrer, y aunque he querido derrotarme, soy más fuerte que mis propios deseos. La quincena de mi vida ha venido con grandes derrotas, grandes triunfos. Decepciones, logros, y más lágrimas de las que esperaría. He viajado en esta tierra y en otras distintas, descubriendo que hasta el ser más vulnerable, puede renacer en si mismo si busca lo suficiente. 

 

Vi tantas liebres correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido. 

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